Los defensores de la sanidad
pública volvieron a salir hoy a la calle para reivindicar un servicio público,
universal y de calidad, y para protestar en contra de los recortes que el
gobierno madrileño y el central están llevando a cabo.
Tres columnas llegadas desde
diferentes puntos de la capital se unieron en Cibeles, y desfilaron hacia la
famosa Puerta del Sol al grito de eslóganes como “la sanidad no se vende se
defiende” o “Rajoy capullo, lo público no es tuyo”; todo ello amenizado con
canciones tocadas tanto por la batucada como por la Solfónica, que puso su
música al servicio de la protesta.
Tocando canciones con letras
reivindicativas; letras que denunciaban el pago de la deuda, mejor dicho de su
deuda, con la sanidad y la educación; y la tan versionada canción “los de la
sanidad tenemos un deseo que para la privada no vaya dinero”.
Una marea blanca formada en su
mayoría por personas mayores, pero a la que se sumaron jóvenes, niños, niñas,
bebés e incluso perros; una marea blanca a la que no le faltó la nota
humorística con el médico payaso que decía ser capaz de volver a la gente
consiente en inconsciente en un momento.
Una marea blanca formada por
gente como Lucía que decía salir a la calle porque estaba más que agradecida
por el trato recibido en el hospital 12 de Octubre; y como Carmen que animaba a
la gente a salir a la calle, porque como ella decía “no podemos consentir que
siga pasando esto, hay que cambiarlo”, “están haciendo unos servicios para
ricos, a los que no tienen dinero se lo están quitando”.
Dos ejemplo de los
miles de afectados por los recortes que
se manifestaron en las calles de Madrid, a pesar tremendo calor.
Y dos ejemplos de los tantos que
defendieron los motivos para salir a la calle a protestar; motivos recogidos en
un manifiesto leído por varios ciudadanos; donde se habló de las
privatizaciones de hospitales, de los recortes de plantilla o de las largas listas de espera; pero que tenían un
denominador común: seguir luchando para que no se carguen este sistema
sanitario.
Una lectura a la que se sumó
Jorge, el chico que empezó la huelga de hambre, hace ya más 10 días, para
protestar contra este gobierno; y que alentó a la gente con un mensaje muy
claro: “Tenemos que luchar porque es la única forma de conseguir los derechos
que nos están robando y la dignidad que nos están pisoteando”.
Otra protesta más, otra marea
más, otra muestra más de que la gente está cansada de los recortes, de la
corrupción y de vivir en un país en el que el gobierno no los escucha.
María
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