"Nosotros somos los canarios de la mina", una buena frase para definir a los afectados por la fatiga crónica, la sensibilidad química y la sensibilidad electromagnética.
Este sábado,en la famosa Puerta del Sol un grupo de afectados por estas enfermedades que, a pesar de las reacciones que en su cuerpo podía tener el estar expuestas al sol y a los contaminantes que había en pleno centro de Madrid, se reunieron para reclamar ser visibles ante la sociedad y las instituciones públicas,
Quizás muchos no sepamos de qué tratan estas enfermedades, qué síntomas tienen o por qué se producen; o tan solo hayamos oído hablar de ellas en algún medio de comunicación, pero de forma vaga y sin prestar atención. Justo lo que hoy este colectivo de afectados quería evitar.
Detrás de esto está el aislamiento, la exclusión social , el no poder trabajar, el no poder salir a sitios públicos, el sentirse mal en cuando detectan un perfume, el marearse al entrar en un taxi con ambientador, etc.
Todo esto forma parte de la vida de las personas que sufren estas enfermedades, y que parecen no existir para las autoridades; ya que no reciben ayudas de ningún tipo.
Mientras los poderes públicos se dedican a pelearse unos con otros, su enfermedad no se reconoce como tal, no hay investigación para poder obtener una cura o al menos mejorar su calidad de vida, no tienen ayudas para comprar todos los accesorios, como las mascarillas y los depuradores de agua (muchas de ellas tienen que pedir préstamos para poder pagarlos, como afirma una de las afectadas), no se les dan jubilaciones ni ayudas económicas aunque se sepa que no muchos de estos enfermos no pueden trabajar; es decir, se configura un marco de desamparo total.
Y además de esto, aunque desde instituciones superiores como el Parlamento Europeo, como relata Gloria, una afectada de Villaviciosa, se impongan una serie de compromisos que los estados miembros de la Unión Europea tienen que cumplir en materia de medioambiente, España se los salta, y no los cumple, en lo que es una acción en contra de la salud de los españoles. Un ejemplo de este pasotismo es lo que Gloria cuenta que pasa en su ciudad de origen, donde van autobuses a medir, pero no se sitúan en el centro de la ciudad, sino que en un descampado, donde claramente los índices son menores. Además, enseñándome su medidor, muestra como en Madrid el índice no baja de 1 punto, cuando según la Ley tendría que estar en 0.2.
El futuro de los enfermos no es alentador, y para ellos lo que se debe hacer, como dice Mercedes "es atendernos a nosotros, porque el daño ya está hecho y es irreversible" y reflexionar sobre una cosa "mientras que sigamos teniendo esta sociedad capitalista, depredadora, en la que uno están cargados de millones a costa del bienestar y la salud de los demás no se va a hacer nada".
Por lo tanto, mientras se sigan saltando las medidas que pretenden acabar con los altos índices de contaminación, mientras los índices de radiaciones electromagnéticas sigan siendo altos, mientras se sigan utilizando productos tóxicos para la salud y para el medio ambiente y mientras no se atiendan a estos enfermos como deben, es muy difícil que los afectados por la sensibilidad química, la fatiga crónica, y la sensibilidad electromagnética mejoren, y que el número de enfermos no aumente.
Me quedo con una frase para cerrar esto "Habrá que cambiar el sistema social y crear un sistema en el que se preocupen por el medio ambiente y por la gente, porque en realidad, somos todo uno, y si destruyes al medio ambiente y al planeta destruyes a los seres humanos"
María





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