Este gobierno (o desgobierno) debe pensar, como en su día lo hicieron otros, que los inmigrantes subsaharianos que intentan llegar a España lo hacen por gusto, por, como dijo en su día una ministra, "espíritu aventurero".
Pero sinceramente, creo que arriesgar la propia vida saltando una valla (de la vergüenza), dejar atrás una familia, una vida, un país de origen y embarcarse en un viaje que no saben lo que les puede deparar, muy gustoso no es.
Sin embargo, en contra de todo sentido común y ética personal, nuestro "tan querido" gobierno, junto con el marroquí, en vez de ayudar a estos inmigrantes, muchos de ellos menores de edad, a conseguir una vida mejor, o al menos intentar que no salgan heridos en el intento; se empeña en hacer de este viaje aún más complicado.
Y entre una de esas medidas, que a mí, personalmente me hace sentir vergüenza de ser española, está la de volver a poner las famosas concertinas en parte de la valla de Melilla; de esa valla (de la vergüenza) que separa España de Marruecos, Europa de África.
Estas concertinas, son una serie de cuchillas, que se han colocado en un tercio de la valla, donde se ha detectado un mayor flujo de inmigrantes, y que producen heridas graves en los cuerpos de los subsaharianos, llegando incluso a producir la muerte de alguno de ellos desangrado.
Es tal, el aspecto inhumano de esta medida, que incluso la Asociación Unificada de Guardias Civiles ha pedido la retirada.
No sé hasta qué punto nuestros políticos tienen conciencia, pero si tengo algo claro, es que yo no podría dormir tranquila sabiendo que la gente muere porque he puesto cuchillas en una valla, que personas (porque son personas) se ven obligadas a saltar con el objetivo de buscar una vida mejor, de tener un futuro digno.
Porque si se hace un análisis objetivo de la situación, esto no tiene sentido. Atenta contra los derechos humanos, contra la integridad de las personas, y no debemos permitir que excusándose en la "falta de papeles" o en "estamos en crisis y no podemos acoger a más gente", haya personas que mueran intentando llegar a nuestro país.
María
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