Escucho hablar de asaltos, invasiones, violencia, palos e inmigrantes ilegales; pero no escucho hablar de hambre, pobreza, concertinas y pelotas de goma.
Escucho hablar a políticos, expertos y medios. Escucho como dicen que esta situación es insostenible y que hay que hacer algo; y escucho como se lavan las manos cuando hay inmigrantes heridos o incluso muertos.
Escucho como un país como España, donde la gente ha tenido que emigrar para poder comer no entiende que la gente que viene a nuestro país busca lo mismo que nuestro abuelos, busca una vida mejor, y escapar de una pobreza que les roba el futuro.
Escucho como los españoles hablan de que no quiere más inmigración y de que España ya está los suficientemente mal para como para que encima venga más gente sin trabajo; pero no escucho a nadie hablar de que esta gente que arriesga su vida, deja atrás una vida, para intentar buscar una mejor.
Escucho demagogia e hipocresía; y escucho palabras vacías.
Pero ni escucho arrepentimiento ni reflexión por parte de un gobierno que dejó que 15 inmigrantes falleciesen el mar; ni arrepentimiento de aquellos guardias civiles que dispararon pelotas de goma sin importarles que el objetivo eran personas que intentaban llegar a tierra nadando; no escucho palabras de perdón hacia los subsaharianos heridos por las concertinas ni escucho perdón a las familias de los muertos.
Y no escucho a los responsables presentando su dimisión; y esto me entristece terriblemente, porque parece o se constata que los derechos humanos no se cumplen; y lo peor de todo, que saltárselos no tiene ninguna consecuencia.
Triste situación, triste país, triste política que solo se hace un poco menos amarga con los cantos y llantos de alegría de esos que lograron llegar a España.
María.
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