martes, 20 de octubre de 2015

Cinco años de revueltas árabes

Imágenes de esqueletos  de hormigón que rememoran lo que antes eran edificios; sonidos de disparos que se funden con rezos desesperados; cánticos de esperanza y voces entrecortadas; desesperación y lucha; banderas tricolores y fotos rotas de dictadores; cuerpos tendidos en el suelo; guerra, destrucción y violencia. Este es el paisaje desolador que el documental "Return to Homes" presenta a través de la voz de Bassar, una promesa del fútbol que decide dejarlo todo para luchar por una Siria libre.

Desde el inicio de las revueltas árabes, este documental, proyectado en la Casa Encendida con motivo del ciclo de debate y análisiss "Crisis Olvidadas II: haciendo visible lo invisible", muestra como se fue formado la resistencia siria, en el núcleo de las revultas que fue la ciudad de Homes.

Con primeros planos que muestran más detalles de los que el espectador espera, el cámara muestra cómo el pueblo sirio se organizó y cómo lo que empezó como una  protesta pacífica que reclamaba "pan, trabajo y justicia social" se convirtió en una guerra civil con un pueblo masacrado que luchaba y lucha por sobrevivir a los ataques de un sanguinario dictador.

La corrupción, el alto índice de pobreza, las medidas represoras de los gobiernos, y la especulación de los mercados internacionales con productos tan esenciales como el trigo; sumando a un contexto internacional en el que había y hay una "falta de voluntad para solucionar los conflictos", como dijeron los invitados al coloquio la periodita Olga Rodríguez y el codirector del Instituto de Estudios Sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), Jesús Nuñez;  crearon un caldo de cultivo que dio lugar a lo que se conoce como "revueltas árabes".

En el año 2010, los ciudadanos de diversos países de Oriente Medio y Próximo cansados de vivir en regímenes totalitarios donde los derechos fundamentales no eran respetados y donde los índices de desigualdad crecían cada vez más; decidieron levantarse contra sus gobiernos.

Sin embargo; cinco años después, nos encontramos que, de los 22 países árabes, solo 4 consiguieron derocar a sus dictadores; y de todos ellos solo uno ha conseguido "consolidar"  un régimen democrático.

¿Qué ha fallado?¿qué ha pasado para que solo se pueda hablar de un cambio real tras las revueltas árabes?¿qué se ha hecho mal?

Numerosos son los interrogantes, y numerosas son las respuestas. Una sociedad internacional a la que le interesa más sus propios intereses que lo que pase en países como Egipto, Túnez o Siria; unas potencias regionales que, a pesar de llevar a cabo prácticas más que cuestionables y caracterizarse por sus sistemas antidemocráticos son apoyadas por países europeos a los que se les llena la boca hablando de democracia; unos países totalmente fragmentados por las políticas de colonización y neocolonización que se llevaron y se llevan a cabo; un afán por instaurar la "democracia occidental" a toda costa, sin pararse a analizar cómo es la situación socio-política y estructural de la sociedad en la que se quiere implementar;  y la ignoracia que Occidente tiene sobre qué es el islamismo y qué es el islamismo político.

A todo ello se le suman problemas estructurales de sociedades como la egipcia o la siria donde la falta de una sociedad civil fuerte, motivada por las fuertes medidas represivas de los gobernantes depuestos,  hizo que la población no supiese cómo actuar ante la nueva situación a la que tenían que hacer frente; como bien explicaron los dos ponentes.

Si algo ha quedado claro es que, como apuntó Olga Rodríguez, "las revueltas árabes han servido para que Occidente despertase"; y este despertar debe seguir vivo, porque el futuro de estos países es incierto y porque el infierno que se vive en Oriente Medio, es culpa de nuestra indiferencia y de la de nuestros gobernantes.

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