Con motivo de la celebración del
Día de Solidaridad con el Pueblo Palestino el próximo día 29 de noviembre, la
Casa Árabe de Madrid, acogió la
conferencia “La Resolución de partición de Palestina y sus consecuencias: de
1947 a la actualidad”.
Durante casi dos horas, Mustafa
Kabha, profesor investigador de la Open
University de Israel y Musa Amer Odeh, jefe de la Misión Diplomática de
Palestina en España, expusieron a los allí presente el contexto histórico en el
que se enmarca el conflicto Palestino-
Israelí, uno de los conflictos más importantes del siglo XX y XXI, y con
difícil solución.
Partiendo de la Resolución 181 de
Naciones Unidas, adoptada el 29 de Noviembre de 1947 en la que se decide “la partición de Palestina en dos estados, en base a las recomendaciones
de la Comisión Especial de Palestina”, Kabha explicaba la Declaración de
Balfour.
En esta declaración, firmada en 1917 Gran Bretaña prometía a los
judíos un estado en tierra palestina; tierra que como recordaba el profesor aún
no estaba bajo su poder, puesto que no será hasta el final de la II Guerra
Mundial, cuando Palestina pase a ser mandato británica.
A partir de aquí, y a través de
fechas históricas como la de la creación del Estado de Israel en 1948, ambos
ponentes exponían la dificultad de
creación de un estado Palestino,
sin una presión internacional
fuerte que obligue a Israel a implementar la Resolución 181; a poner fin
a su política de asentamientos y a
respetar el derecho de retorno de los refugiados palestinos.
Los más de seis millones de
refugiados que se vieron obligados a dejar palestina tras la creación del
estado de Israel y las posteriores anexiones de territorio tras guerras como la
de los Seis Días, o la de Yom Kippur.
Esta cuestión, como afirmaba Amer
Odeh, es clave para entender el conflicto,
puesto que es una de las condiciones que Israel se niega a asumir,
debido a que si los seis millones de refugiados palestinos regresasen, la
demografía de Israel, una democracia étnica como decía Kabha, se vería
“amenazada”.
La cuestión Palestina se dibuja
como elemento clave en la estabilidad del mundo árabe, y la creación de dos
estados, se convierte en idea casi imposible ateniéndose a las relaciones de
poder entre Israel y Occidente, sobre todo Estados Unidos; que aunque queriendo
hacer de árbitro, sigue sin presionar a Israel para que ponga fin a sus
políticas de asentamiento.
Sin embargo, como concluían los
dos ponentes “queremos un estado palestino, laico, democrático e independiente.
Queremos justicia. Queremos una Palestina libre, sin muro, ni checkpoints. Sin ocupación”.
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