Gran parte de nuestra fortuna, la de nuestros países "desarrollados", la de nuestras empresas, nuestra riqueza, se está haciendo a costa de la explotación. Una explotación que cuenta con los trabajadores más indefensos: los niños.
Parecería casi inimaginable que en cualquier país occidental un niño de 10 años estuviese recogiendo chatarra para poder venderla; una niña de 13 tuviese que trabajar para que su familia comiese; un chico de nueve trabajase en una casa o una chica fuese vendida por su abuela.
Nos horrorizaríamos si una noticia de este calado sale en la televisión, pondríamos el grito en el cielo, no lo permitiríamos, denunciaríamos a los responsables y pondríamos a salvo al niño.
Pero entonces, ¿por qué no hacemos algo para intentar evitar que lo que nos horrorizaría en nuestro país se haga en otros?
Millones de niños tienen que hacer frente cada día a estas situaciones; sin embargo, para nosotros parecen invisibles, parece que no existen.
Pues siento decirles que sí que existen, que son millones y que por nuestra culpa y nuestra hipocresía no están teniendo la infancia que se merecen. Les hemos robado la infancia.
Estos niños no juegan, no estudian; estos niños trabajan, trabajan y trabajan. No son cosas; son personas, son niños que se merecen lo mismo que los niños de los otros países: se merecen ser felices.
Por eso hoy, en el Día Internacional en Contra del Trabajo Infantil, deberíamos reflexionar sobre lo que estamos haciendo; dejar de mirarnos el ombligo, y darnos cuenta de que existen más realidades que la nuestra; y desgraciadamente, mucho peores. Pensemos en el mundo que estamos construyendo e intentemos cambiarlo, aunque solo sea un poco.
María.
Je t’envoie ce lien http://www.bacdefrancais.net/melancholia.php pour que tu puisses lire et écouter ce poème de Victor Hugo qui dénonce le travail des enfants.
ResponderEliminar« Je me révolte, donc je suis » disait Albert Camus
Je t’embrasse chère María
Mónica