miércoles, 5 de junio de 2013

Los cuerpos siguen en las cunetas

Hoy se celebra el 115 nacimiento de Federico García Lorca, uno de los mejores poetas que conoció España, un miembro de la Generación del 27, del que todavía no se sabe dónde está enterrado. Lorca fue asesinado durante la Guerra Civil, y su cuerpo, enterrado en una fosa común, todavía no se ha encontrado.

Por eso, aprovecho esta fecha para denunciar la injusticia que viven cientos de familias que no han podido, aún, enterrar a sus seres queridos.

La Guerra Civil fue una cruenta guerra que acabó con España; una guerra en la que se cometieron actos denunciables por ambos bandos; pero una guerra de la que las víctimas se prolongaron en el tiempo, durante una dictadura que privó de libertades a los españoles, y de la que todavía hoy se ven las consecuencias.

Y una de esas consecuencias fueron las fosas comunes; fosas donde miles de republicanos, comunistas, socialistas o cualquier opositor al régimen y defensor de la libertad, fueron enterrados; y que se extienden por las carreteras españolas de norte a sur.

Fosas que siguen sin ser abiertas; personas que siguen sin ser enterradas; ciudadanos que siguen desaparecidos; padres que han muerto sin saber dónde estaban sus hijos; hijos que no saben dónde están sus padres; familias rotas por la duda...

Para algunos algo que se debe olvidar, para otros algo que no puede caer en el olvido. Pero si algo está claro, es que esa gente tiene derecho a saber qué ha sido de sus familiares, a recuperar sus restos y a descansar. 

Se merecen el respeto que la dictadura franquista les quitó. Por ellos: por los que viven, por los enterrados y por los que siguen luchando; no debemos olvidar lo que pasó, porque cuando algo se olvida, se puede volver a repetir.


María

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