viernes, 11 de octubre de 2013

Otro jueves más

"Tenemos memoria, queremos justicia" así empezaba como cada jueves desde hace tres años, la protesta por los crímenes cometidos durante la dictadura franquista.

En la madrileña Puerta del Sol se escuchaban canciones con letras que pedían libertad; hondeaban banderas republicanas; se veían las fotografías de algunos de los miles de desaparecidos; se repartían octavillas informando sobre su protesta; se paraba a la gente para que escuchase; se recordaba a los reprimidos; se pedía justicia.

Sin embargo, este jueves era algo distinto, entre la gente que acudía para pedir justicia por sus abuelos, para pedir poder desenterrar a sus padres, había un halo de esperanza traído por la ONU.

Si en otras ocasiones los familiares te decían que estaban cansados de luchar y de pelear y darse de bruces con las trabas puestas por la administración,  esta vez era distinto.
Esta vez personas como Puri, Cati y Manoli tenían esperanza; esperanza en que todo su esfuerzo no fuese en vano,  y en que tanto años de búsqueda y de trabajo por poder enterrar a sus familiares tuviese recompensa. Esta vez, su lucha en España, sus querellas en Argentina, pueden tener un final feliz, o mejor dicho, un final digno. 

Esta vez  tienen fe, porque como dice una de ellas, una mujer que no se cansa de enseñar las fotos de sus abuelos, "espero que a través de la ONU y la verdad, el gobierno busque los cadáveres, y no nosotros".

No se cansan de recordar que España es el segundo país con más fosas comunes después de Camboya; y no se cansan de revivir, no con agrado pero sí con orgullo, sus historias.
Historias de padres exiliados; de padres muertos; de abuelos desaparecidos; de trincheras; de niños robados; de muertos; y de miedo, de mucho miedo.
Un miedo que durante muchos años mantuvo callada a mucha gente, pero que ya se lo han quitado.

Estas historias representadas por estas mujeres, son solo un ejemplo de los muchos que hay; son ejemplos de perseverancia; de ver como cierran los archivos militares para que no puedas sacar más información; de ver como no te dejan sacar a tu abuelo de una fosa común; de ver como no sabes donde están tus familiares; y de ver como el gobierno de tú país no hace nada para ayudarte.

No se cansarán de luchar por sus familiares, y hasta que el gobierno español haga caso a la ONU y seguirán reuniéndose cada jueves porque como dicen ellas: " Somos víctimas del silencio de nuestros padres y responsables de la ignorancia de nuestros hijos".



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