Hoy en Madrid no se querían banderas republicanas.
Varios policías registraban las mochilas dentro del metro de Callao, y en cada uno de los accesos a las partes más próximas del recorrido que iba a hacer el rey Felipe VI desde el Congreso de los Diputados hasta el Palacio Real.
Todo aquel que portaba una bandera tricolor era parado por los agentes e identificado. Unas identificaciones en las que se vivieron momentos de tensión, cuando una mujer, acompañada de su hijo y su marido se negaba a facilitar sus datos personales. Ante esta negativa los agentes, que anteriormente le habían requisado las banderas que llevaba en la mochila, la amenazaron con llevarla a comisaría.
Según relata la mujer, la policía, además de coaccionarla para que se identificase, le quiso quitar un fular tricolor que llevaba; y el móvil con el que estaba grabando la intervención policial para poder denunciar.
Las reprimendas policiales no se quedaron solo esta familia, sino que se extendieron a todos aquellos que defendían a la mujer y a su marido, y que se presentaban voluntarios para personarse como testigos en un posible juicio contra el grupo de intervención policial. Ejemplo de esto fue un señor al que, según contó, el policía le contestó "tú seguro que ni pagas impuestos" en todo despectivo, cuando el ciudadano le increpó diciendo "yo te pago con mis impuestos" al no dejar que sacase fotos de lo que estaba pasando.
Una jornada de tensión por las extremas medidas de seguridad que rodearon los antes, los después y los durante de la coronación; y donde mientras que no se decía nada a una mujer que portaba una bandera franquista, sí se le decía a los que portaban la bandera republicana.
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