¿Y si los niños asesinados fuesen españoles?¿ y si las mujeres fueran francesas y los ancianos británicos? ¿Y si las casas bombardeadas fueran las de nuestros vecinos y las escuelas destruidas a las que iban nuestros hijos?
Si todo esto fuese así, si esto formase parte de la realidad de cualquier país occidental, las portadas de los diarios, las imágenes de los telediarios, los programas de radio, los tablones de facebook y los estados de twitter estarían llenos de información, comentarios, fotografías, indignación, consternación, protesta...
Lamentablemente para los afectados, esta masacre se está produciendo a miles de kilómetros de España; en un lugar que muchos no saben colocar en el mapa, y entre dos fuerzas totalmente desiguales.
Un ejemplo de guerra asimétrica, donde las víctimas son civiles palestinos inocentes que lo único que hacen es intentar vivir en un lugar olvidado por muchos y que se intenta destruir por otros.
Una sociedad internacional donde los juegos del poder político, y la narcotización provocada por este esperpento de mundial de fútbol, hacen que la gente no vea, no quiera entender y no se de cuenta de lo que está pasando.
Dejemos de mirarnos el ombligo, de alojarnos en la comodidad del que no sabe y empecemos a defender el derecho a decidir del pueblo palestino. Y lo que es más importante: el derecho a que se respeten sus derechos.
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