Mientras la Unión Europea recibe hoy el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia:
- Más de 5.000 personas murieron el año pasado intentando llegar a Europa cruzando el Mediterráneo.
- En lo que va de año, 2.276 niños y niñas, mujeres y hombres, bebés, ancianos y ancianas, han muerto ahogados intentado llegar a las costas europeas de Italia, Grecia y España.
- De los refugiados llegados al "nuevo continente" un 30% son niños, es decir, tres de cada diez personas son niños y niñas, muchos de ellos no acompañados que acaban siendo víctimas de tráfico de personas y explotación sexual.
- Apenas 46.522 de los 182.504 refugiados a los que la Unión Europea se comprometió a dar asilo, han llegado a sus países de destino.
- La Unión Europea paga a Turquía para que corte el flujo de refugiados.
- A 11.000 niños y niñas se les ha perdido el rastro desde que entraron en territorio europeo.
- Cientos de miles de personas se hacinan en campos de Grecia, Serbia y Hungría en condiciones infrahumanas, sometidos a las inclemencias del tiempo, a los grupos de ultraderecha que desgraciadamente rondan estos lugares, y a las políticas represivas de los gobiernos como el húngaro de Viktor Orban que ve la solución en la contrucción de vallas frente a la pasividad de la ganadora del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.
La deshumanización de los refugiados victimas de guerras cruentas como la de Siria; de la hambruna de Somalia; de la falta de derechos humanos en Eritrea; de la amenaza de los talibanes en Afganistán; es un elemento del que hace gala la Unión Europea.
La mayor crisis humanitaria de la historia de Europa tras la Segunda Guerra Mundial, parece no afectar ni un ápice a Bruselas; que no cumple sus promesas; que deja a su suerte a cientos de miles de personas; y que osa devolver a sus países, como si de bultos de equipaje se tratase, a miles de personas pese a sufrir peligro de muerte.
A veces me pregunto si los líderes de las instituciones, los que tienen el poder de hacer el mundo más justo, tienen alma, corazón o conciencia. ¿De verdad alguien piensa que una madre o un padre meten en una barca hinchable a sus hijos por vivir la aventura?¿que una persona decide arriesgar su vida metiéndose en una barca de madera con otros 80 porque sí? ¿es tan difícil darse cuenta que cada uno de ellos lo único que quiere es tener un futuro mejor?¿poder comer, estudiar, salir a la calle sin el peligro de que caiga una bomba o le disparen?
La falta de memoria de los europeos y en especial de los españoles me asombra y me avergüenza a partes iguales. La falta de humanidad, de respeto por el otro, de esa empatía que se reduce a cuando se ve una foto de un niño muerto en una playa de Turquía y se acaba cuando se celebra el siguiente partido de fútbol de la jornada.
La Unión Europea ha dejado a un lado los derechos de las personas refugiadas, y no ha hecho nada cuando estos han sido violados repetidamente. Obviar una realidad, como parece hacerse desde Bruselas, no hace que esta desaparezca.
Ahora mismo, mientras los líderes europeos están en Oviedo cenando, una madre estará poniendo un chaleco salvavidas a su hijo antes de meterlo en la barca; un padre estará llamando a su mujer para decirle que hoy es el día en que cruza el Mediterráneo; un chico estará esperando en la cola para tener un plato caliente que alguna ONG le da cada día; una chica estará en Serbia pensando cuándo podrá seguir su viaje; una familia estará en Grecia durmiendo en una tienda de campaña hecha con plásticos; y unos hermanos estarán viendo como su petición de asilo es rechazada por tercera vez.
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