lunes, 23 de septiembre de 2013

Vidas con diferente valor

Vivimos en un mundo en el que, desgraciadamente, no todas las vidas tienen el mismo valor; o al menos, eso parece.

Diariamente mueren cientos de personas en países como Pakistán, Irán, Somalia, Burundi o Turkmenistán como consecuencia de cruentas guerras civiles; enfrentamientos entre etnias; atentados provocados por grupos terroristas, etc;  miles de personas son obligadas a abandonar sus casas, sus hogares y a desplazarse a otros países donde no tienen nada ni a nadie; y donde lo único que buscan es un futuro mejor; futuro que muchas veces no encuentran; y  millones de niños son privados de una educación y  una infancia digna.

Sin embargo, en Occidente, en los llamados "países del primer mundo" parece que esto no nos importa; y haciendo gala de nuestro profundo etnocentrismo, ignoramos lo que les pasa millones de personas cada día.
Nos comportamos de tal forma, que damos a entender, que solo nos importa lo que pasa a nuestro alrededor, sin mirar más allá de nuestras fronteras; todo ello ayudado por los medios de comunicación.

Y es que estos juegan un papel muy importante en esta ignorancia que nos rodea, y que muchas veces tenemos por bandera. 
La mayoría de los medios de comunicación se dejan llevar por la rentabilidad primero y por la información después;enseñándonos, solo,  esa ínfima parte del mundo que les conviene enseñar.

Como claro ejemplo de esto, y haciendo referencia tanto al título de esta entrada como a la actualidad internacional del momento, me pregunto qué pasaría si el secuestro del centro comercial de Nairobi se hubiese producido en una ciudad de Estados Unidos, de Francia o de Alemania.

Pues,seguramente, muchas de las cadenas de televisión harían conexiones en directo, harían programas especiales e interrumpirían su programación habitual. 
Pero como esto ha sucedido en un país, al que muchos ni saben colocar en el mapa,  dándole un pequeño espacio en el telediario solucionan la papeleta. 
Y dan un espacio, señores, porque hay muertos, y muertos occidentales, que si no, igual solo se limitaban a nombrarlo.
Y como por falta de ejemplo no es, si quieren otra muestra de este doble rasero, no hace falta irse muy lejos: cuando se produjo el atentado de Boston, todas las cadenas se hicieron eco de la noticia enseguida, aunque la cifra de muertos no fue muy alta. En cambio, cada día se comenten numerosos atentados suicidas con muchas más víctimas mortales en países de Oriente Medio como  Líbano o Iraq, y apenas aparecen en los noticieros españoles.

Así que no nos engañemos, vivimos en un mundo en el que según en el país en el que nazcas, tu vida tendrá un valor determinado. Y todos, con comentario como "pero allí eso es normal" contribuimos a esta división profundamente irracional e ilógica.




                                                                                                                                     María

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